"Viento de furioso empuje" se presentó en El Corte Inglés de Barcelona

miércoles, 18 de enero de 2012

Critica de "Viento de furioso empuje" a cargo de Rafael Guerra Sandá


Dice Rafael:

En lo estrictamente literario, la novela, rebosante de acción, engancha desde el primer momento: la trama es fascinante, el desarrollo de la misma y sus giros sorprenden e invitan a seguir leyendo, los numerosos personajes, dotados todos ellos de vida propia, son tremendamente atractivos por la gran cantidad de matices que aportan, huyendo de tópicos y estereotipos. Los diálogos destacan por su profundidad, alejada del lugar común, y mueven a la reflexión, mérito y virtud para nada desdeñables. “Viento de furioso empuje” destila también un estimable sentido del humor que en ocasiones puede provocar en el lector franca carcajada. El clímax final es sorprendente e inesperado… Realmente no apetece dejar de leerla –factor fundamental llegado el momento de valorar una obra literaria y que “Viento de furioso empuje” cumple sobradamente– y al llegar a la palabra “fin” (ansiada y temida al mismo tiempo) queda un cierto regusto amargo al no poder seguir disfrutando de la compañía de Yunán, Witerico y demás elenco de personajes que confieren su particular sello a la novela.

Lea la crítica completa en las páginas de Batiburrillo.

Por mi parte recomiendo no perderse una opinión tan completa y bien elaborada como la de Rafael Guerra Sandá, una de las pocas personas que ha leído dos veces la obra. Ah, se me olvidaba añadir que la crítica de Rafael fue la primera que apareció publicada, de ahí que la rescate hoy, y la incluya en el apartado correspondiente, a modo de un merecido homenaje al primero de mis lectores. 

martes, 17 de enero de 2012

Reseña de Manolo Marín




"La verdad es que hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo un libro.
Gracias a él he aprendido numerosos términos de origen árabe y otros en desuso que desconocía; he leído pasajes históricos de una época apasionante, que no es precisamente de las más estudiadas y noveladas por los historiadores y escritores; me he divertido con las aventuras de sus personajes y he disfrutado con los diálogos profundos e inteligentes que llenan sus páginas.
Y es que, efectivamente, nos encontramos ante una auténtica novela de aventuras".

Muchas gracias, Manolo. 

Lea el resto de la reseña en el blog Murcia Liberal

domingo, 15 de enero de 2012

Algunas respuestas


¿Cree usted que puede estar al nivel de escritores como podrían ser Ken Follet, Peter Berling, Perez-Reverte, Ildefonso Falconés, César Vidal...?

La pregunta es buena pero no permite una buena respuesta, a menos que uno pretenda pasar por un auténtico pedante. Veamos, si digo que me considero al mismo nivel que un grupo de escritores famosos, eso sí, de calidad desigual, daré la sensación de no haber asistido a clase el día que impartieron la asignatura de modestia. Así que lo mejor será responder que no puedo compararme con ellos ni en fama ni en oficio, puesto que en más de un caso nos hallamos ante autores muy prolíficos y yo acabo de publicar mi primera obra.

¿Pretende el autor lanzar algún mensaje aparte de intentar distraer al lector con una buena novela histórica de aventuras? ¿En caso de afirmativo, ¿puede decirnos cual?

No me considero en absoluto un autor comprometido con ningún tipo de mensaje. He ofrecido a los lectores una novela histórica destinada a lo que pudiera definirse como "pasárselo bien con su lectura y aprender algo de historia", ¡nada menos! De todos modos, la parte más valiosa de la novela, y por lo tanto la más cercana al mensaje, es aquella que ensalza los valores de la amistad, la lealtad, el sacrificio por la causa que uno considera justa y la creencia absoluta de que en todas las razas y etnias es posible encontrar gente de bien y con buenos sentimientos. O sus contrarios. 



¿Cuanto tiempo cree que sería necesario invertir para escribir la segunda parte si es que tiene intención de hacerla? 

Sí, tengo intención de escribirla, si Dios me da salud. De hecho, diseñé la obra como una trilogía de la que "Viento de furioso empuje" sería la primera entrega. En cuanto a la duración, calculo un mínimo de dos años en el supuesto de que pueda restarle el tiempo necesario a otras ocupaciones no renunciables en su totalidad.  



Paralelamente al estilo literario que utiliza, ¿podría escribir y /o tiene intención de relatar otro tipo de narrativa no vinculada a la historia? Es decir, ¿hablamos del clásico autor relacionado con novela histórica o tiene por contra otros recursos en mente?  

Sí, creo que podría escribir en otro estilo menos medieval, por llamarlo de algún modo. De hecho, los 2.000 artículos insertados en unos de mis 'blogs' están elaborados en un lenguaje bastante más corriente. De otro lado, será difícil que deje de escribir novela histórica. Por una razón muy sencilla: Soy de los que opinan que la novela ha muerto o se encuentra gravemente enferma, salvo la histórica, claro, y tal vez la de género policíaco. Ahora bien, algo así no significa que mis futuras novelas transcurran antes del año mil. También podría considerarse histórico, o casi, un relato que acontezca en los primeros días de la transición del régimen anterior al actual, por ejemplo. 


Las preguntas fueron formuladas por Jordi en una entrada anterior.

miércoles, 11 de enero de 2012

Entrevistas (y II)


¿Qué documentos o libros (árabes, cristianos, judíos, antiguos en general) te han sido de mayor ayuda para reconstruir la época?

La idea original se gestó al repasar la "Primera Crónica General de España", de Alfonso X el Sabio, especialmente el volumen cuyo título es "Estoria de los godos", que me sugirió la misión fundamental del personaje principal, necesaria en toda novela que se precie y a partir de la cual desarrollé la trama. Más tarde, Sánchez-Albornoz ("La España musulmana" y "España, un enigma histórico"), Anwar G. Chejne ("Historia de España musulmana"), Lévi Provençal ("España musulmana"), Menéndez Pidal ("España visigoda") o D. y J. Sourdel ("La civilización clásica del islam"), son algunos de los autores y obras que en su momento me sirvieron para las primeras anotaciones. La Biblia y el Corán también me han ayudado mucho, así como otras docenas de libros consultados que serían prolijos de referir. La labor de documentación me ha llevado casi una década, eso sí, a ratos muertos.

Y relacionado con la anterior: dejando claro que es una novela histórica y que no pregunto por la trama sino por la ambientación, ¿qué porcentaje crees que tiene de realidad histórica? ¿Temes que se te hayan colado muchos anacronismos o ha pesado más en ti la libertad de novelar que la vigilancia del realismo?

Creo que en la obra se diferencia con claridad, o al menos lo he pretendido, el contexto histórico de la licencia literaria. No sería capaz de ofrecer un porcentaje de realidad histórica, ya que se trata de una etapa en la que es frecuente que no se pongan de acuerdo ni los propios historiadores. Por ejemplo, a Julián, señor de Ceuta, hay quien le hace beréber, godo o bizantino y le da otro nombre: Ulbán Ulián, etc. (Ceuta fue una ciudad-presidio del Imperio romano de Oriente). Yo me he decantado por considerarle godo puesto que las primeras crónicas árabes, referenciadas en la historiografía contemporánea que he consultado, le denominan Al-Qutí, lo que simplemente significa "el godo".  

En cuanto a los anacronismos, es posible que haya más de uno, aunque lo ignoro. Cuanto más en el caso de una novela que incluye varios milagros, claro que juego con la ventaja de que en el mundo de los milagros todo es posible. Ahora bien, aseguraría que una leve dosis de metedura de pata es casi inevitable por mucho que uno pretenda lo contrario. Sin ir más lejos, en uno de los primeros borradores describí a varios personajes dándose un festín de alubias, pero descubrí a tiempo que esa planta procede de América. No fue el caso del gran novelista Ken Follett, que en su obra "Los pilares de la tierra", que transcurre en el siglo XII, narra una escena en la que a una pareja que se casa le arrojan puñados de granos de maíz a la salida de la iglesia. Sí, tal cual: maíz, otra planta que llegó a Europa cuatro siglos más tarde.

Me sorprende que no hayas recurrido al aparato de notas al calce presente en muchas novelas históricas para explicar mejor el significado de ciertos términos, o el contexto de tal o cual tecnicismo, etc.

Lo hice. El primer borrador contaba con más de 200 notas a pie de página, hasta que alguien en quien tengo mucha confianza me argumentó que molestaba bastante la lectura. Luego, uno de los primeros lectores del borrador, al preguntarle qué opinaba de las notas, me contestó: "no he leído ninguna". Aquello fue decisivo, la información que me parecía esencial la incorporé a los diálogos de los personajes y el resto lo eliminé. En la obra impresa solamente han quedado 4 notas de más de 200. Eso sí, algunas de ellas las he suprimido mientras lloraba, por lo mucho que me costó documentarme. Del mismo modo que he llegado a eliminar más de trescientas páginas de un texto que no era malo del todo, creo. Y a pesar de todo el editor me pidió que incluyera un glosario de términos de origen árabe (curiosamente alubia es uno de ellos) y otras palabras en desuso o arcaicas. Ese glosario figura al final de la obra.  

¿Alguna manía confesable a la hora de escribir?

Comencé escribiendo la novela con unos cuantos folios en blanco (como se sabe, todo un suplicio llenarlos) y un par de bolígrafos de punta gruesa, ahora lo hago en un ordenador cuya pantalla mide más de tres palmos de ancho. A los bolígrafos se les secó la tinta hace mucho tiempo, aun cuando conservo a mano dos o tres botes llenos. Y los folios (hoy Din A-4) cada vez están más amarillentos. No importa, es un material de atrezzo imprescindible, como esos libros que ya casi no consulto gracias a Internet, pero que necesito en mi entorno para crear el ambiente adecuado. Una manía como otra, ¿no?  

lunes, 9 de enero de 2012

Entrevistas (I)

Amigos, os ofrezco varias entradas que refunden algunas de las entrevistas que me han hecho con motivo de la publicación de mi novela.

¿Quiénes son los protagonistas de tu novela?
El protagonista principal es Yunán ben Sufián, un noble árabe de La Meca cuya apasionante misión debe llevarle hasta Toledo. A lo largo de su itinerario se suceden unas cuantas aventuras donde le acompañan otros personajes de gran temperamento, de entre los cuales destacan dos con los que entabla una gran amistad: un joven mallorquín de origen griego, Policronio, y un noble godo, Witerico. A su vez, hay varios personajes históricos que poseen un papel muy relevante: Tariq ben Ziyad, valí de Tánger, Abdelaziz ben Musa, hijo del emir de Ifriquiya (Túnez) y el propio Musa.

¿Cómo se estructura el libro y a qué público va dirigido?
La estructura del libro responde a ciertos cánones clásicos en la novela: Presentación, nudo y desenlace, aunque el argumento de fondo se halla salpicado de hechos adicionales, algunos de ellos con final sorpresivo, que a mi juicio avivan la atención del lector. No se trata de ofrecer una historia lineal entre Damasco y Toledo, sino de sorprender con una trama que al mismo tiempo resulte atractiva en cada capítulo. Mi intención es que los amantes de la novela histórica, así como los aficionados al género de aventuras y fantasía, disfruten con "Viento de furioso empuje", ya que la obra no carece, siempre dentro de un marco histórico, de otros aditamentos como puedan ser la emoción, el humor, la intriga o las luchas de poder, etc.

Tu obra mezcla realidad con ficción. ¿Qué labor de documentación existe detrás de un libro como éste?
En efecto, la realidad y la ficción se encuentran unidas, si bien, permítase la expresión, van mezcladas, no agitadas. Es decir, creo que en todo momento pueden distinguirse una de otra. Detrás de la novela hay varios años de documentación y he tratado de incorporar algunos detalles que apenas aparecen en los libros de texto. Por ejemplo, se indica el día exacto de la invasión musulmana de Hispania o se desvela el porqué algunos historiadores le asignan ocho días de duración a la batalla de Guadalete; asimismo, se ubican con alguna precisión las zonas donde se desarrollaron las principales batallas y el recorrido de los ejércitos en liza.

¿De dónde viene tu interés por el mundo musulmán?
Uno de los primeros libros que me regalaron, hace ya unos cuantos años, fue "Las mil y una noches", donde es posible leer cierto ambiente de esplendor en Bagdad que al parecer también se dio en el al-Andalus omeya, es decir en ese califato cuya capital, Córdoba, llegó a poseer en tiempos de Al-Hakam II varias bibliotecas públicas, una de las cuales contaba con millón y medio de volúmenes. Y eso ocurría así, como contraste, mientras en la España cristiana, años más tarde, algunos presumían de la herencia dejada por el abad Oliba: Trescientos códices. Diríase que a partir de ahí comencé a profundizar en el conocimiento del islam de al-Andalus y ello me llevó, como una necesidad, a desear saber cómo había empezado todo, que es justo lo que relata mi novela.

¿Qué influencias literarias, culturales o personales crees que han podido llevarte a crear la trama de esta novela y a desarrollar su estilo?
Quizá suene a presunción, lo admito, pero declaro culpables de mi afición a la literatura y la historiografía a cada uno de los cientos de libros que han pasado por mis manos. Glorificados sean. Hay autores que me han influido notablemente, uno de ellos es Borges, cuya fantasía y erudición adornan lo que al mismo tiempo es una prosa no carente de profundidad de pensamiento. De otro lado, el maestro Sánchez-Albornoz, con sus obras "La España musulmana" y "España, un enigma histórico", abrió el camino de mi imaginación y me orientó en el recorrido de los capítulos de "Viento de furioso empuje". En cuanto al estilo, digamos que he pretendido darle un aire que ayude al posible lector a trasladarse trece siglos atrás, por supuesto sin dejar de disfrutar de la lectura. 

miércoles, 4 de enero de 2012

La misión del personaje


Creo que no hay novela que se precie en la que el personaje principal no deba cumplir una misión trascendental que procure ultimar mediante la superación de ciertos riesgos y el uso de algún ingenio. Cierto que hay relatos intimistas más o menos novelados donde los personajes apenas salen de un recinto y nada les guía salvo el intercambio de ideas relacionadas con su propio yo traumatizado. Desde luego, "Viento de furioso empuje no es una de esas novelas que transcurren en la habitación de un Motel, pongamos por caso.


Todo lo contrario, al protagonista le impulsa la búsqueda de un objeto valiosísimo mediante el cual —según le han informado— tal vez pueda llegar a conocer el futuro del islam, una religión sobre la que Yunán aspira a que forme parte de las tres o cuatro civilizaciones que conformaron la especie humana, pero de la que sospecha que puede llegar a radicalizarse con el tiempo y encerrar en su seno, esclavizándolas, a millones y millones de personas. La búsqueda de ese objeto tan valioso se convierte para Yunán en algo obsesivo, hasta el punto de no dudar en desplazarse desde Damasco al Magreb extremo y posteriormente pasar a Hispania.

Aun cuando "Viento de furioso empuje" es una obra minuciosa desde un punto de vista documental, es preciso aclarar que la narración carece de rigidez y va dirigida al gran público aficionado a la novela histórica. También es una obra adecuada para las personas que desean disfrutar leyendo aventuras, hechos misteriosos, crímenes sorprendentes, viajes, tramas de poder..., además de incluir ciertas dosis de humor y descripciones alegóricas o exegéticas relacionadas con la época, principios del siglo VIII.